3.7.12
Pequeños sueños.
Siempre pensé en los sueños como una manera que tiene mi mente de comunicarme que así, relajada, es feliz. Nadando en un mar de infinitas posibilidades, mezclando colores, pintando con acuarelas, jugando su juego favorito, creando. Mis absurdas 14 horas de sueño diarias de esta semana ahora tienen una explicación mas lógica, y es que amo sentir feliz a mi mente. Despertarse y tener que buscar por qués, pensar en el karma y las consecuencias de mis actos... todas esas cosas no son para mi, por lo menos no son algo que mi mente se sienta capaz de manejar, y ahora entiendo que todas las veces que pensé que la vida era un sueño del que nos levantábamos cuando empezábamos a soñar estaba equivocada, porque por como andan las cosas en esta vida, la gente no ama, ni juega, ni se transforma, ni vuela, no se asusta, ni crece, ni se convierte en lo que uno quiera. Todos se reprimen, no hablan siquiera, y su único objetivo es contagiar esa inentendible manera de ser, y así caemos, mi mente y yo, en ese mar de dudas incomprensibles y de caretas sentimentales del que no podemos salir aunque nademos con todas las fuerzas del mundo. Y al final de cada día estresante, después de muchas decisiones tomadas y millones de caras grises vistas, lo único que quiero es soñar un poco.
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