Tener ideas es fácil, llevarlas a cabo es lo difícil.
Luchar contra los (malos) impulsos, liberarte de los miedos, sincerarte sin importar nada.
Amar sin egoísmo, sonreír solo porque queres, disfrutar la felicidad ajena.
Son conceptos hermosos, pero que no llegan solos.
Me gusta trabajar con mi mente, ponerme este tipo de metas.
Me gusta lograrlas de a poco.
Y me frustra que las que quedan por lograr me muestren una versión mía que detesto.
Me sacan las ganas de moverme, de experimentar cambios.
Me generan ganas de quedarme acá, con lo que logré, sin mirar para delante.
Y es una mierda.
(no se porqué pero hace mucho que no puedo escribir de corrido, sin pasar al renglón de abajo en cada oración, y hoy me di cuenta del porque estoy posponiendo tanto la sesión con la psicóloga)
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