22.5.12

Mi mente nunca se va a acostumbrar al rechazo. Por alguna razón que desconozco le doy demasiada importancia a gente no conozco lo suficiente, como si me gustara entregarme así, vulnerable, en bandeja de plata, a cualquier ser vivo que respire, hable con elocuencia, y me haga sentir inferior intelectualmente. Soy extremista, no tengo grises, por lo menos no de los buenos, no existen los puntos intermedios en mi vida. O me aburro de la monotonía en la que transito mi vida, sin intentar nada, sin arriesgarme a nada para cambiarlo; o sufro cambios radicales emocionales que me hacen querer saltar de la alegría y matarme al mismo tiempo.
No se puede todo, y si se pudiera, la vida sería un embole.

La espalda me esta matando, necesito ver a un médico.

No hay comentarios:

Publicar un comentario